|
Tenemos muy escasas noticias de
los primitivos pobladores de Monroyo. En el año 1918, Matías Pallarés
descubrió en els Germanells un taller de sílex al aire libre con
aparición de hojas de sílex de tipo eneolítico, junto con fragmentos
cerámicos. En la cima de els Germanells pueden verse aún los restos
de un poblamiento ibérico. En plena Edad Media, el castillo y el
territorio de Monroyo ( Mont-roig ) fueron ocupados por el rey
Alfonso I el Batallador hacia el año 1132 pero no se conquistaron
definitivamente a los árabes hasta 1169. En 1157 los términos de Monroyo
quedaron comprendidos en los del castillo de Alcañiz. En el año 1185 el
rey Alfonso II el Casto (conocido también como el Trobador), desde
Zaragoza, concedió el castillo de Monroyo al Arzobispo y a la Seu de
Tarragona. Sin embargo la corona recuperó posteriormente el dominio y
Pedro II el Católico lo cedió a la orden de Calatrava con el encargo de
reconstruir y poblar la fortaleza y las tierras vecinas y de hacer de
aquella un baluarte de la cristiandad. El 3 de abril de 1209 los caballeros de Calatrava
tomaron posesión de la fortaleza. Diferentes estudios coinciden en
considerar la fortificación como un característico oppidum o
castellum (refugio central de un extenso territorio) de la alta
edad media. En la época musulmana fue un hisn o castillo de gran
importancia estratégica a causa de su situación, de las características de
las defensas naturales y de los grandes muros que debían cerrar, como
mínimo, la mitad norte de la Muela ( la Mola ), es decir, la zona
llana más elevada de la meseta, de tal manera que después de la conquista
cristiana se convirtió en el centro de un amplio dominio que incluía los
actuales términos de Peñarroya ( Pena-roja ), Torre de Arcas (
Torredarques ), Herbés ( Herbers ), el Boixar, Benifassà,
Fredes , Fórnoles ( Fórnols ), Ráfales ( Ràfels ) y
Belmonte ( Bellmunt ). Cuenta la tradición que en este alcázar
descansó el Cid de sus fatigas guerreras, en varias ocasiones, y también
lo hicieron los reyes Sancho Ramírez y Jaime I, siendo precisamente éste
último quien mandó reforzar sus defensas. El caserío del pueblo fue
creciendo al abrigo del castillo, concediéndose a sus habitantes la carta
de población, en 1231, por el maestre de Calatrava Pedro González Yáñez de
Novoa. Diez años más tarde, en 1241, se constituyó la encomienda de
Monroyo de la mencionada orden militar. En 1257 se otorgó a la villa el
privilegio de celebrar mercado público todos los miércoles y el 14 de mayo
de 1286 el rey Alfonso II se hospedó en el castillo con un séquito de
cerca de 500 hombres. Existe constancia de la existencia en 1280, en la
cima de la Muela, de la iglesia de Santa Maria de la Mola (hoy
desaparecida) y en 1287 el comendador de la orden de Calatrava autorizó la
construcción de una nueva iglesia y un horno en el pueblo. En 1324
existía ya una cofradía bajo la advocación de Santa Maria de la
Mola . Con posterioridad se constituyó otra en Peñarroya con igual
denominación. El 1 de enero de 1349 se fusionaron ambas y la resultante
tuvo una prolongada vida puesto que no fue disuelta hasta el año 1886. La
primitiva unidad de jurisdicción de Monroyo quedó limitada en 1327 al
conseguir Peñarroya el título de villa, consiguiéndolo también las aldeas
de Ráfales, Fórnoles y Belmonte el 20 de octubre de 1337. En el año 1349
las antiguas aldeas negaban el derecho de ser representadas por la capital
(Monroyo) en las reuniones de subrejunteros y defendían el privilegio de
asistir por medio de sus propios representantes.
|